Streaming de una psicosis

Román Rojas surgió como un streamer en 2018 después de que se viralizó una transmisión en la que amenazaba con suicidarse si la productora de videojuegos Riot Games no desbloqueaba su cuenta de League of Legends. El 2019 desapareció de las redes y regresó este 2020 con el nombre SpaceRonin7. En agosto protagonizó un falso intento de suicidio en un video en directo que provocó la intervención del GOPE. Hoy en día intenta subir videos cantando a Youtube y fantasea con la idea de convertirse en músico.


Al unirse a la entrevista, Román (28), conocido como SpaceRonin7, no prende su video de inmediato. Cuando lo hace parece estar incómodo frente a la cámara. Se acomoda varias veces en su nueva silla de gamer. Los clics del mouse son constantes y habla de forma distraída sobre su pasado: la viralización de su primera amenaza suicida, las peleas con Riot Games, la funa que le hizo la ex-moderadora de su comunidad de Discord y las consecuencias de su stream de cuatro horas donde nuevamente pretendió suicidarse.

No fue hasta los 26 años, tras varias hospitalizaciones y “problemas con las drogas y depresión”, que Román decidió convertirse en streamer con el nombre de Corxea. En el 2018, cuando sufría de una severa inestabilidad anímica, proclamó en un video en YouTube que él quería ser “el mejor ‘jungla’ de League of Legends (LoL)” y su nombre estaría en “lo más alto del universo”. Tras varios reportes anónimos en LoL, Riot Games, productora del juego, suspendió su cuenta, primero sólo por un tiempo y finalmente de forma permanente.

Su reacción a este bloqueo se volvió viral y multiplicó el ciberbullying que ya había empezado a sufrir. Aparecieron memes sobre su amenaza de suicidio y su visita a las oficinas de la empresa. Sumado al acoso online, empezó a recibir amenazas de muerte por WhatsApp: “Te voy a matar, voy a matar a tu mamá y a tu papá, los vamos a descuartizar a todos, sé donde vives”. Román piensa que los responsables fueron miembros de una red llamada Anti-Imperio, dedicada a las amenazas online.

EL ANTI-IMPERIO

El grupo es una red criminal chilena de la que no se tiene claridad sobre su origen, propósito o posible continuidad. Román dice que nacieron como respuesta a su chat de Discord, Imperio, y que, posteriormente, fue ganando más adeptos y subiendo el nivel de odio y acoso hacia él y sus familiares. El caso más mediático en el que esta red se vio involucrada fue una serie de amenazas de muerte y violación contra Izkia Siches, presidenta del Colegio Médico, en agosto de este año y que terminó con dos detenidos por la PDI. El año pasado, el programa «Acosados» de TVN siguió el caso de Gustavo Venegas, ex-moderador del grupo de Discord de Román para conocer el funcionamiento de la banda y poder llegar hasta sus responsables, sin éxito.

Como consecuencia del ciberbullying, se cambió a la plataforma Twitch, que le permitía silenciar y bloquear a ciertos seguidores. Empezó a transmitir para un pequeño grupo de personas y dejó el nombre de Corxea porque bajo ese alias solo se encontraban los memes y videos que se burlaban de él. Al poco tiempo inició un tratamiento psiquiátrico que duró todo el año del 2019 y casi no transmitió contenido nuevo.

¿Por qué decidiste empezar a hacer streaming?

Yo siempre he tenido mucho talento para llamar la atención en redes sociales. El problema es que era atención negativa. En los videojuegos esto se llama tauntear, cuando alguien llama la atención de muchos monstruos. Yo tengo esa capacidad y quiero usarla bien. No es que tenga la mejor música, ni la más pulida,  ni que tenga la mejor personalidad del mundo, sino que tengo ese talento. Y quería monetizarlo.

Tras reducir su dosis de antipsicóticos en mayo del 2020, Román decidió regresar al stream con el nombre de SpaceRonin7. Había empezado a tener mejores hábitos, como ejercitarse y comer sano. Al poco tiempo, logró convertirse en partner de Twitch y su canal comenzó a ser promocionado por distintas cuentas que impulsaron su fama. En un día acumuló 10.000 seguidores en Instagram: «Ahí empecé a perder un poco los buenos hábitos. Yo no estaba acostumbrado a tener seguidores. Había logrado el control de los estímulos de dopamina y gratificación instantánea y lo perdí«.

Tiempo después hubo un revuelo cuando una exmoderadora del grupo llamada Mimi decidió funar a Román. Pronto aparecieron otras denuncias de mujeres de la plataforma Cam4 y menores de edad que también aseguraban haber sufrido acoso de su parte.

Cuando Román volvió a las redes, decía haber cambiado y tomado conciencia de sus acciones y decidió enfrentar al grupo Anti-Imperio en un streaming. Al principio, intentó desmentir las funas en su contra, pero acabó  enfocando todas sus energías en insultar a los integrantes de la red y los desafío a que lo hackearan. Unas semanas después eso fue exactamente lo que pasó: «Un ruso me hackeó el canal de YouTube. Me dijo que si no le daba cien dólares me lo iba a vender».

La situación hizo que Román volviera a estar en la palestra de la comunidad gamer y se repitieron las instancias de ciberacoso que vivió anteriormente: «Me empezaron a funar por páginas de memes de hasta 80 mil seguidores. Publicaban mis datos personales. En un video yo dije que no me había suicidado por todo lo que me había pasado, porque quería ver el final de One Piece, un manga muy conocido y todos empezaron a decirme: ‘Que se acabe luego, pa que te matís’”.

Fue en este contexto en el que Román volvió a fumar marihuana, cosa que según él no había hecho desde agosto del 2018. «Sentía que jugaba mejor bajo su efecto, pero el problema es que eso era más dopamina además del de las redes sociales. El estrés y el hate y todo lo que estaba viviendo en ese momento no me hizo bien. Y empecé a tener una conducta muy, no sé si exagerada».

Durante ese período se popularizaron videos en los que Román aparece viendo videos de mujeres en Cam4 y tocandose los genitales, frecuentemente irrumpiendo en una risa maniática. Volvió a jugar LoL en cuentas que le continuaron bloqueando y entraba en discusiones frecuentes con sus seguidores de Twitch. Bajo los efectos de lo que según él fue otra psicosis, decidió hacer un directo para generar conciencia sobre el ciberbullying que había vivido. Usó la pistola a balines que había comprado para protegerse de supuestos ataques del Anti-Imperio y fingió un suicidio en cámara.

Ese día tuvo en total una audiencia de 16.000 personas. Su actuación no duró demasiado y, al poco rato, el GOPE irrumpió en su cuarto para llevárselo.

¿Cómo te hizo sentir todo eso, que llegaran a tu casa e interrumpieran la transmisión?

Los tipos del Anti-Imperio llamaron a algún tipo con poder y se encargaron de que entrara el GOPE. No entiendo la razón. Entraron súper violento. Cuando me llevaron, dijeron que estaban preocupados de que me hiciera daño.

Entonces, ¿no había ninguna posibilidad de que tú te hicieras daño en esa transmisión?

-En la misma transmisión yo muestro que la pistola no dispara, se sabía entonces que fue solamente un show para causar impacto.

¿Por qué elegiste crear conciencia sobre el ciberbullying a través de un una actuación de un intento de suicidio?

-Porque eso es lo que provoca, porque hay gente que se ha matado por eso, incluso gente conocida y otros de los que nosotros nunca supimos y se mataron. O les provocó una enfermedad, una depresión, miedo o paranoia, un montón de emociones negativas. Yo estaba sufriendo. Todo lo que decía por redes sociales era ignorado o malinterpretado. Sentía que mi mensaje sólo era escuchado por los mismos tipos que me odiaban. Y bueno, la primera vez que rompí la censura del algoritmo fue amenazando con suicidarme.

Y tú,  ¿te querías suicidar en algún momento realmente? 

-En ese momento, no. En el 2018 tampoco, pero entremedio sí. Porque la cantidad de odio que uno siente es impresionante y en mi caso me han puesto como estándar de odio. Con SpaceRonin hicieron lo mismo que con Corxea. Ahora uno busca SpaceRonin y salen vídeos hechos y editados para odiarme. Y eso duele. Da dolor de guata y uno siente miedo de salir a la calle. Ahora al menos estoy bien porque gano un poquito de plata por Twitch.

¿Qué pasó después? 

-Ese lunes mi mamá llamó a unos primos y entre todos me agarraron y me llevaron al Horwitz de Santiago y ahí me internaron. Mi mamá estaba convencida de que yo era bipolar, a pesar del examen y de todo lo que me hizo el psiquiatra anterior. La psiquiatra en Horwitz también me dijo que yo era bipolar. Pero hay exámenes que dicen que no lo soy. Estuve aguantando un mes ahí y me porté bien. Me dieron de alta y volví a hacer transmisiones distintas a las de antes, tranquilas, de música, a veces de juego. Ahora me lo tomo con calma.

¿Qué es lo que tú quieres que tu audiencia comprenda sobre vivir con desbalances de las emociones de una forma tan pública, a través del streaming?

La gente dice “este tipo es esquizofrénico”. Ahí te das cuenta de que no existe claridad sobre lo que ocurre con la salud mental en este país y que la gente es ignorante al respecto. Lo principal es que es difícil. Va a ocurrir ahora y en el futuro. Voy a mostrar la hilacha, por así decirlo, pero la idea es aprender de los errores y aprender a ser más reservado. Creo que ya mostré suficiente.